DISEÑOS EXPERIMENTALES

Los estudios clínicos experimentales o ensayos clínicos controlados se definen como un diseño de estudio de carácter prospectivo, en los cuales el investigador interviene manipulando la variable predictora o intervención para observar posteriormente el efecto o resultado. Cabe mencionar que los estudios clínicos experimentales representan el tipo de metodología de investigación clínica más semejante a los experimentos de laboratorio, es decir, en los cuales se evalúa la eficacia de un efecto o intervención aplicada en el ser humano mediante la comparación de la frecuencia de un determinado evento de interés clínico, en un grupo de enfermos tratados con un fármaco/ terapia en prueba en comparación con otro grupo de enfermos que reciben un tratamiento control. (Manterola & Bustos, 2001) (Calva Mercado, 2000)
Considerando que ambos grupos de enfermos son seleccionado, seguidos y observados de la misma manera durante el estudio. La característica particular de los ensayos clínicos controlados, es que el investigador decide el grupo de individuos que serán sometidos al fármaco/tratamiento experimental denominado “grupo experimental” y quiénes estarán en un grupo comparativo bajo tratamiento estándar denominado “grupo control o de contraste”.  (Manterola & Bustos, 2001)  (Calva Mercado, 2000)
La utilidad para este tipo de diseños es apropiado para el estudio de intervenciones terapéuticas o preventivas. Los resultados a obtener a través de este tipo de estudio son confiables respecto a la utilidad y beneficio de la aplicación de una intervención terapéutica y por otro lado permiten dar respuesta a ciertas preguntas de investigación con base a la idea de que un cierto medicamento puede modificar la historia natural de una enfermedad y contar con suficiente observaciones sistematizadas para conocer el verdadero efecto de la terapia en cuestión antes de prescribirlos como tratamiento a los enfermos.  (Manterola & Bustos, 2001)  (Calva Mercado, 2000)
Las mayores ventajas para este estudio sobre los estudios observacionales son las de reducir las posibilidades de sesgo. Otra ventaja es la fortaleza de los resultados de los ensayos clínico que revelan con exactitud la dirección y magnitud de los efectos que sufren los sujetos bajo estudio, que son atribuidos al tratamiento en evaluación. Es de suma importancia que el equipo de investigación cuente con los elementos necesarios para evaluar si los resultados determinan una estimativa no sesgada del efecto del fármaco/intervención o, si son resultados falsos derivados de algún error sistemático.  (Manterola & Bustos, 2001)
La principal causa de errores es la asignación del tratamiento por medio de un método no aleatorizado, que conlleva a tener resultados de mayor beneficio en cuanto al efecto en comparación con la asignación del tratamiento por medio del método aleatorizado. La ventaja de la aleatorización es que si la muestra es grande, las determinante de evolución de los enfermos estarán distribuida entre los grupos de enfermos que reciben el fármaco/tratamiento bajo estudio (grupo experimental) y el grupo de enfermos que no la reciben (grupo control).  (Calva Mercado, 2000)
En cuanto a la limitación que presentan es que son estudios costosos y logísticamente complejos, por lo que deben tener información completa de su fármaco/tratamiento, de su toxicidad y preliminar de su posible eficacia.  (Manterola & Bustos, 2001)
Además existirán barreras éticas que impedirán la realización de algunos estudios experimentales, que alguno de los tratamientos ofrecidos en cada grupo de participantes sea superior, que a los participantes no se les esté ofreciendo la mejor opción terapéutica; es decir, que se les prive de una terapia experimental novedosa y superior o, que se les esté exponiendo tratamiento de dudosa utilidad y seguridad. Debido a estas circunstancias en muchos centros de investigación del mundo el consentimiento informado junto a los comités institucionales de investigación en humanos se han convertido en salvaguardas de la ética.  (Manterola & Bustos, 2001)  (Calva Mercado, 2000)
Una vez iniciado el estudio se deberá respetar a todos los participantes, se les dará un seguimiento completo durante el tiempo acordado, independientemente si pertenecen al grupo experimental o grupo control. De lo contrario si una cantidad considerable de ellos se reportan como “sin seguimiento suficiente” los resultados y conclusiones obtenidos del estudio pierden fuerza de validez y podrán ser cuestionadas. Entonces mientras más individuos se reporten, mayor será la posibilidad de sesgos en el estudio. Las pérdidas de seguimiento pueden ser por las siguientes causas: aparición de eventos adversos al medicamento en estudio, a una mala respuesta al mismo, muertes, etcétera, o al contrario, porque se obtiene una evolución positiva.  (Calva Mercado, 2000)
De igual manera cuando los investigadores conocen el tipo de fármaco/tratamiento experimental que reciben los individuos participantes y pueden generar sesgos en los resultados al realizar una búsqueda diferencial de los desenlaces o al generar interpretaciones diferentes a los hallazgos. Por lo tanto para disminuir este sesgo de información se emplea el enmascaramiento, es decir, que ni el enfermo ni el investigador tenga conocimiento del tipo de terapia en prueba o la intervención de contraste asignada. Otro tipo de sesgo denominado de “cointervención” es originado por cuidados médicos mediante terapias diferentes a las que se estudia, se dan de manera diferente en el grupo experimental que en el grupo control, este tipo de sesgo puede comprometer los resultados debido a que será difícil de distinguir la diferencia observada entre los grupos, si es efecto de la terapia en estudio vs de una atención medica diferencial.  (Calva Mercado, 2000)
Los ensayos clínicos controlados miden la incidencia de algún evento en los grupos de individuos durante su seguimiento en un lapso de tiempo y que este evento sea presente de manera dicotómica.  (Calva Mercado, 2000)
Y las mediciones del efecto de un tratamiento en evaluación son las siguientes:
La diferencia absoluta (o la reducción del riesgo absoluto –RRA–), que se obtiene al sustraer la proporción de individuos que fallecieron en el grupo experimental de la proporción de individuos que lo hicieron en el grupo control.
El riesgo relativo (RR), es decir, el riesgo de morir en los pacientes sometidos a la terapia experimental con relación al de los pacientes en el grupo control.
El complemento del riesgo relativo que se expresa como un porcentaje, esta cifra significa que el nuevo tratamiento reduce el riesgo de morir con relación a lo que ocurre en los pacientes del grupo control; mientras mayor sea la RRR mayor es la eficacia del tratamiento.
El número necesario de pacientes a tratar (NNT) indica si el beneficio ofrecido por la nueva terapia retribuye el esfuerzo y costo en su adquisición o implantación.  (Calva Mercado, 2000)

Referencias bibliográficas

Calva Mercado, J. J. (Agosto de 2000). Estudios clínicos experimentales. salud pública de méxico, Vol. 42(No.4).
Manterola, C., & Bustos, L. (Octubre de 2001). Estrategias de investigacion. Diseños Experimentales. Ensayo clínico. Revista Chilena de Cirugía, Vol. 53(No.5), 104. Recuperado el 30 de Noviembre de 2015, de https://books.google.com.mx/books?hl=es&lr=&id=i746av6esocC&oi=fnd&pg=PA498&dq=Estudios+cl%C3%ADnicos+experimentales&ots=493Etolcmz&sig=xiTfJp5KpJMAJ0eLwL29oJdSY2U#v=onepage&q&f=false

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